viernes, 1 de enero de 2010

Manuel

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas 2009
Roberto Reyes Cortés.
5º.Reyes

----------MANUEL------------

En la acera del frente de la iglesia
de aquel pueblo sin nombre conocido
un niño, llora en la noche sin consuelo
mil gritos de espanto, desde el suelo.

Del regazo de una madre violentada,
inerme, flaco, enfermo, torturado
es arrojado al torrente de la vida
al dolor del hombre aprisionado.

Que delito ha cometido para de casa ser echado,
para estar hoy en el quicio pétreo de esa plaza
sin juicio o tribunal que le hubiere condenado.
De ese acontecer tendrá memoria eterna
pasen cien años, mil, nada es importante.

Llegaste, solitario, febril, niño, impotente
en noche de tempestad y tormenta alucinada.

Los pájaros inician su canto, al compás de ríos
danzantes con el ritmo sabroso de las aguas.
Los campos se pueblan de flores amarillas, rojas,
encendidas; las ardillas guiñan el ojo a los chicos
que alegran el patio de recreo y los gallos alborotan
el alba.

La fábrica de trompos inicia una jornada,
la maestra del aula blanca está encantada
esperando la llegada de los pequeños visitantes.

En la parcela los campesinos morenos cargan
la vieja carreta de madera junto a flacos caballos
que ensillados aguardan la partida diaria.
En la banqueta de piedra del frente de la iglesia
siguen tercos los reclamos, impiedades, secuestros,
delitos sin culpables, gente en alarido penetrante.
El pueblo reunido abajo del sombrero piensa,
medita los espacios perdidos de cuando fue silenciado.

Mil ideas inauditas pueblan los mundos abstractos
de la nada del ente cósmico, solo surge la rabia, se vuelve
humo entre incendios de antigua histeria colectiva.
Violencia desatada campea en los espíritus rebeldes.
Pronto surgirá el mañana con furor de revuelta.

La vida nace, del abultado vientre de la noche en músculos de piernas de mujer abierta, que parecen agiles caobas torneadas de luna llena o seno de fugaz y anónima virgen vulnerada, perdida en el callejón oscuro de la esquina.
La chinita nacida ayer cae del nido de musgo hecho de ramitas, hojas de naranjos y de higo, colgado en la hendidura de dibujado alfeizar de la torre.
En abierta confusión los ecos tronantes de los cielos
ordenan la construcción de las pirámides.

Ese día Manuel, llega a casa trayendo en su sonrisa
la esplendente mañana, una luz de lámpara de oriente.
Llega solo con la esperanza del porvenir abierta
listo para enfrentar el devenir del tiempo y hacer
de la historia de todos la suya, su propia historia.

Manuel, niño arbol de camino lejano venido del trigo,
ungido con miel de abejas de las criollas colmenas,
bautizado con el límpido caudal de los ríos eternos,
reo precóz atado por hendidura de bífida espina.

Pequeño eres hoy mañana triunfarás nadie lo dude,
por ser niño ahora eres grande un día gigante
serás por ser hombre.
Tu estatura como la del dictador del corcel blanco,
dueño de conquistas de Galias y de Europa,
no se mide del suelo sino de tu testa al cielo.

Dueño mayor liberado del rocío de las flores,
trovador encantado del canto de las montañas,
mensajero puntual del silbido de los vientos,
cóndor en la cima azul de escarpada nube,
infante aéreo del lejano país ignoto de la fantasía
eres el rumboso amo de la región infinita de los sueños.

Fin.

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